domingo, 9 de febrero de 2014

CÓMO HABLAR A LOS NIÑOS



Cuando empecé a trabajar con niños de 1 a 3 años, me dí cuenta que nadie mejor que ellos podían guardarme secretos.
Mirar es un acto espontáneo, natural y necesario, pero escuchar y entender, requiere una madurez y un aprendizaje, el cual yo les enseño día a día. Cuando les digo en secreto “no tengo dinero, pero mañana me compro unos zapatos rojos monísimos en la rebajas” se que no voy a tener crítica, todos sonríen y ahí queda eso. Pero el que sabe escuchar y entender, al día siguiente me pregunta por los zapatos rojos. Es fantástico.



Así pues, si quiero ser escuchada me planteo verbalizar sus sentimientos desde la adaptación, eso me ayuda a crear lazos afectivos; aprenden a escuchar lo que sienten y a entender, de manera que  mis secretos tienen valor para  mis niños. Los primeros días en el aula son de especial importancia, los voy colocando con cuidado en la colchoneta de entrada a medida que van llegando, ellos no se mueven, interpreto sus sentimientos; están impactados, inhibidos, y yo les hablo, los acaricio y les sonrío, me muevo de una manera lenta por el aula y eso les va tranquilizando y voy teniendo credibilidad.



Credibilidad: Esta es una palabra muy importante en la educación infantil y debería ser importante para los padres. Un buen educador, maestro  o padre, siempre debe tener credibilidad.

Esta palabra, debería estar cargada de coherencia, de sentido común que muchas veces los padres pierden debido a ese vínculo que muchas veces hace daño a los hijos. La mayoría de las veces, cuando  que voy a las casas de los niños, para observar las actuaciones de los padres, me doy cuenta que  los padres no tienen credibilidad porque dudan, y entonces son  cuestionados por sus niños.  De ahí la perdida de autoridad y la perdida de reglas. ¿os imagináis que yo  perdiera la autoridad con 18 niños de 2 años en el aula?. Yo no dudo, pero todo y con eso, los niños muchas veces me cuestionan lo que debo hacer ¿increíble verdad?.

Cada familia tiene o tendría que tener sus normas, sus reglas, y tendrían que hacerse el favor de no perderlas.
Un niño pequeño, aunque todavía no hable, habrá que guiarlo y enseñarle; lo que puede hacer y lo que no. Debido a esas normas le habréis creado unos sentimientos, y tendréis que verbalizárselos para que os crea, para que sepa que a pesar de que no le gusta lo que le mandáis hacer, le estáis entendiendo, pero que las cosas en casa son así.
Recordad que los padres podéis ofrecer a vuestros hijos conductas muy interesantes, y que los niños aprenden del adulto a relacionarse y organizarse. Por eso es imprescindible saber donde está el límite de la actuación de vuestro hijo.

Saber decir NO, es muy importante, pero para decir No, tendremos que enseñarle a escuchar y así podrá entender…nuestros secretos.




domingo, 2 de febrero de 2014

CALMAR EL LLANTO DEL BEBÉ


Yo adoro  los bebés, adoro los bebés, el mío, y todooos los bebés del mundo!. Es por eso tal vez que no soporto que lloren, y menos si lo estoy cuidando yo.

 Los papás tendéis a pensar que los  malcriáis si aparecéis cada vez que lloran, creyendo que los vais a mal acostumbrar. No sabéis cuándo dejarlos llorar y cuándo no, ni si debéis dejarlos llorar.
Por eso creo que es muy importante dar respuesta  a una situación que muchos me preguntáis:

¿Debo dejar llorar a mi bebé?. La respuesta es NO. No les dejamos llorar en la escuela pues menos vosotros en casa!. 

¿Y si lo cojo y se acostumbra?. La respuesta es que NO se acostumbrará, en la escuela también los cogemos siempre que lloran.

¿Llora porque nos tiene cogido el pelo?. La respuesta es que NO lo hace para tomaros el pelo. En la escuela no dejamos que nos tomen el pelo, y los cogemos SIEMPRE.

Primero, os quiero decir que cuando un bebé llora no solo es de cólico, de dolor de tripa, sino de un conjunto de sensaciones que al bebé le superan.
Algunos bebés reaccionan muy mal frente a pequeños cambios en su entorno, se estresan con facilidad,  y  si sufren de cólicos y el llanto inconsolable, os crea angustia a los padres, y no sabéis qué hacer con vuestro bebé.

En general, si los padres se aseguran de que el bebé no llora por falta de sueño o por un pañal sucio o por hambre, la única forma de que vuelva a un estado de armonía es por medio de “ EL REFLEJO CALMANTE DEL BEBÉ”.

Según nos explica el Dr. Harvey Karp por medio de simples pasos se puede despertar un reflejo en el bebé que él llama "El Reflejo Calmante", así lograremos que en cuestión de segundos el bebé se tranquilice. Y así lo he comprobado yo con mi hijo Alan, os lo garantizo!.




A esta técnica le llama las "5 S" y consiste en seguir 5 pasos escenciales que debéis seguir para calmar a vuestro bebé:

1.- Swaddling (Envolver al bebé)(esto no es tan imprescindible, pero sí sentirse arropado).




2.- Side or stomach position (Colocarlo de lado o boca abajo)(boca arriba se suelen  sentir  muy inseguros y están a disgusto. Este sistema puede activar su reflejo tranquilizante).





3.- Shushing (Hacer un sonido shhhh)(sisear a un bebé que llora hace que se sienta en paz, es parecido al sonido que oía dentro del seno de la madre. Tiene que hacerse muy cerca del oído. También puedes conectar el secador de pelo al máximo de potencia e ir bajando la velocidad a medida que se tranquiliza).

4.- Swinging (columpiarlo o mecerlo) (¡esto sabemos hacerlo todos, y más cuando estamos desesperados!)

5.- sucking (succión)(que succione el chupete, eso es un reflejo importante para ellos)


El Dr. Harvey Karp, ha publicado el libro” El bebé más feliz del barrio”, y habla del tipo de bebé poco adaptado a la vida extrauterina. Una vez descartado las causas médicas, como el reflujo y lo que llaman ”llanto primario” (sin causa aparente) que suele desaparecer al tercer mes.
¡No dejéis que vuestro niño llore hasta el desespero!, se siente desprotegido y tiene efectos negativos:

1- Hace que una parte de su cerebro que tiene el control de las emociones llegue a una situación de estrés extrema, haciendo que el individuo se encuentre en estado de shock. En este estado la capacidad de comprensión es muy mermada y no hay posibilidad de que entienda lo que se le está diciendo.

2- Hay una alteración de otra parte del cerebro que se encarga del habla. Así, aunque    quisiera un niño no nos puede decir lo que le pasa, porque no puede hablar.

3- El desarrollo cerebral está en su auge máximo así que podemos hacernos una idea de las connotaciones futuras que tendrá para el comportamiento de un cerebro que ha estado en estado de shock impresionante.

4-  Se generan una serie de hormonas que son las que causan el vomito, o sea no es porque el niño sea un manipulador, sino que  su cuerpo se genera respuesta al maltrato en forma de coctel de hormonas que le causan el vómito involuntario.

Después un poquito más mayorcitos es una cuestión de sentido común. NO vamos a dejar al niño berreando dos horas en la cuna antes de dormir porque lo único que conseguiremos es que esté alterado y confuso y que luego sea más difícil dormirlo.
Tampoco pasa nada porque llore unos minutos en su cuna antes de dormir, lo hacen para demostrar que no les gusta nada que se acabe la fiesta, pero como ven que NO acudimos entienden que ha llegado el momento de dormirse, ¡esto lo tengo yo comprobadísimo os lo puedo asegurar!. Entonces se resignan, se relajan y se duermen solitos.

Por último, recordad, que un niño, de la edad que sea, estresado, cansado y excitado por la actividad al final del día, le cuesta más relajarse y conciliar el sueño. ¡Paciencia!.